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30-08-2013 |
Llegó el Mærsk Mc-Kinney Møller a Rotterdam, reuniéndose una multitud de más de 6.000 personas.
Después de muchos preparativos se produjo la llegada del primer buque Triple-E a Europa. Compañeros de trabajo, clientes y curiosos de los Países Bajos, Bélgica y Alemania estuvieron presentes para ser testigos de la llegada del Mærsk Mc-Kinney Møller a Rotterdam, reuniéndose una multitud de más de 6.000 personas.
Una multitud de testigos
Mil visitantes registrados acudieron al mirador oficial del Triple-E donde disfrutaron de exposiciones, música, comida y bebidas. Varios oradores entretuvieron e informaron detalladamente a los invitados sobre el buque y el desarrollo de la terminal Rotterdam Maasvlakte 2. Un contenedor sirvió de stand para que los visitantes compartieran sus propias fotos e impresiones a través de los medios sociales. Y cuando por fin llegó el Mærsk Mc-Kinney Møller, a la hora prevista, las 14:00 horas, lo hizo acompañado de un original coro con canciones sobre la vida en el mar y el trabajo en el puerto holandés de Rotterdam.
El buque entró en las aguas de Rotterdam con un espléndido tiempo veraniego, fue recibido con fuegos artificiales y con el saludo "náutico" de la autoridad portuaria de Rotterdam y los remolcadores.
Clientes en un evento especial
Mientras el público disfrutaba de la bienvenida al buque más grande del mundo en las costas de Maasvlakte, algunos de los clientes subieron a un barco un poco más pequeño para disfrutar el honor de saludar al Mærsk Mc-Kinney Møller desde el mar. Este barco guió al Triple-E por las aguas de Rotterdam navegando junto a este enorme buque, comenta Peter Dekker, director de Gestión de Clientes Clave de Maersk Line Países Bajos. "Lo más importante era el hermoso aspecto del Maersk Mc-Kinney Møller, el sol brillaba y el oleaje era suave entre nosotros a bordo del barco de clientes clave y el buque."
Después de la travesía en barco al lado del Triple-E, los clientes fueron acogidos con satisfacción a bordo del buque para visitarlo y conocer a la tripulación.
Los clientes participantes quedaron impresionados y también un poco abrumados, concluyó Peter. "El Triple-E ha demostrado que los sueños se hacen realidad. El Triple-E es un concepto, pero el Mærsk Mc-Kinney Møller es una realidad, y esta realidad no sólo hace que los clientes sonrían, si no también que nos apoyen".
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