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21-12-2009 |
El corredor bioceánico impulsa al ferrocarril
Más facilidades para la carga. La conexión con Chile a partir de un túnel de baja altura es el proyecto emblemático de los próximos años.
Desde la Secretaría de Transportes de la Nación, el gobierno busca potenciar el papel del ferrocarril en el movimiento de cargas y reponer servicios de pasajeros con el interior.
Este año, el proyecto emblemático fue sin dudas la construcción de un túnel de baja altura entre Chile y la Argentina, sobre la actual traza del paso Libertadores o Corredor Bioceánico Central, que permitirá la circulación ferroviaria entre los dos países.
El proyecto incluye la rehabilitación del servicio ferroviario entre Mendoza y Santiago y permitirá que la capacidad de transporte de carga entre ambos países aumente de los actuales cinco a unos 50 millones de toneladas anuales.
La idea fue de Hugo Eurnekian y, con el paso de los meses, el proyecto fue tomando un impulso tal que tanto el gobierno de Brasil, como el de Chile y, por supuesto, el de la Argentina se muestran muy interesados en su concreción. La conexión ferroviaria existente, por el paso de Cristo Redentor, quedó inutilizada en 1984, debido a un fuerte derrumbe que obstaculizó varios tramos del tendido y nunca más se recuperó, quedando el transporte de mercaderías y personas únicamente a cargo del sistema automotor.
El proyecto actual toma varios de los tramos del existente, pero, en los lugares de mayor altura, donde el viejo ferrocarril se debía apoyar sobre un mecanismo de cremalleras, será reemplazado por túneles.
El emprendimiento involucra una inversión aproximada de u$s 3.000 millones y contempla más de 100 estaciones multimodales de carga, a lo largo del corredor Buenos Aires-Valparaíso.
La idea central es que la conectividad entre Brasil, la Argentina y Chile es fundamental para el comercio de la región. Según las estimaciones, el movimiento está al tope de las posibilidades de circulación, con 4 a 6 millones de toneladas, mientras que la meta es llegar a las 10.
A la fecha, ya son siete las empresas que concretaron durante este año un acuerdo con Corporación América para ser parte del consorcio interesado en participar de la construcción del túnel ferroviario de baja altura. Entre las comprometidas con el proyecto, están Interoceánica, Obredecht, José Cartellone Construcciones Civiles, Comsa, Christophersen, Geodata y Mitsubishi.
Para el gobierno argentino y el de Bachelet, ya es una obra de “interés nacional”. En el caso de Brasil, hay razones para mirar el plan con buenos ojos, porque une sus ferrovías, las argentinas y chilenas y, además, porque en el consorcio empresarial que dio el puntapié inicial al proyecto, está la brasileña Obredecht, constructora que detenta las mayores obras sudamericanas.
Fuente: Global Ports
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