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27-11-2008 |
La cumbre de la APEC puso al libre comercio bajo la lupa.
Los 21 líderes de naciones de Asia-Pacífico que se reunieron en Lima, un grupo que congrega casi la mitad de la economía global, temen que una nueva ola de barreras proteccionistas estrangulen el comercio justo cuando el mundo se encamina a una grave recesión.
Muchos economistas se preguntan si el liberalismo pregonado por los líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), una política que ha sido la piedra angular de las relaciones exteriores del presidente de Estados Unidos George W. Bush, produjo realmente riqueza y mejoró el nivel de competitividad.
Y el interrogante surge cuando hay nuevas señales de que los países en desarrollo implantarían medidas proteccionistas para contener la crisis global, en parte porque han visto que de tiempo en tiempo los acuerdos de "libre comercio" se han enfocado simplemente en derrotar a sus competidores en el mercado. Incluso muchos defensores del comercio libre admiten que algunos tratados no fueron bien implementados, lo que limitó sus posibilidades de distribuir la riqueza y fomentar una competencia limpia.
"Estos no son acuerdos de libre comercio en ningún sentido de la palabra", dijo Joseph Stiglitz, el economista ganador de un Nobel. "Son realmente tratados de ventajas comerciales. Son peores que el NAFTA (el tratado de libre comercio de América del Norte) que (el presidente electo Barack) Obama dice que quiere renegociar", agregó.
Obama expresó disgusto durante su campaña por "los subsidios estatales injustos para los exportadores extranjeros", dijo que pondría un tope a los subsidios para los negocios agrícolas estadounidenses y prometió acuerdos que van a promover un "comercio que sea libre y justo para todos". Pero también sonó proteccionista, al decir que él "arreglaría el NAFTA para que sirva para todos los americanos".
Los economistas generalmente están de acuerdo en que el verdadero libre comercio hace desaparecer la ineficacia y la desigualdad, satisfaciendo la innovación y beneficiando a todos los que tienen bienes y servicios baratos. Lo que los líderes APEC promueven como "libre comercio" devalúa y distorsiona esa meta admirable, dicen.
Aún el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA por sus siglas en inglés), aprobado hace 15 años, no es un verdadero acuerdo de libre comercio. Entre sus disposiciones proteccionistas: el 62,5% de todas los componentes de un auto deben ser fabricados dentro de cualquiera de los tres países miembros (Canadá, Estados Unidos y México) para que pueda cruzar las fronteras.
Pero el presidente de México, Felipe Calderón, se niega terminantemente a renegociar el acuerdo. Si el nuevo mandatario estadounidense fuera tan insensato como para renegociar el tratado, dijo Calderón en Lima, ninguna reja detendrá las olas de mexicanos hambrientos de puestos de trabajo en suelo estadounidense. Pero prometió, no obstante, "arreglar el NAFTA para que funcione para los trabajadores estadounidenses".
Desde comienzos de los años 90, se han pactado casi 400 tratados de libre comercio que involucran casi un tercio del comercio mundial. La mayoría de ellos han sido acuerdo bilaterales y que incluyen excepciones para proteger sectores sensibles de producción de un país.
Todos los pactos canadienses, por ejemplo, protegen la producción local de leche, avícola y la industria de huevos. El tratado entre Perú y China, firmado la semana pasado, excluye un 10% de los productos generados en la nación andina, entre ellos textiles y calzado.
Entretanto, los subsidios agrícolas que otorgan Estados Unidos y la Unión Europea han sido la gran infidelidad de esos países a la religión del libre comercio y una de las causas de la paralización desde 2001 de las negociaciones comerciales en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
"Violamos las reglas por todas partes con los subsidios que estamos otorgando", dijo Stiglitz.
Los líderes de la APEC acordaron enviar a sus negociadores a Ginebra en diciembre para tratar de revivir la Ronda de Doha sobre el comercio mundial, que movió el año pasado unos 17,2 trillones de dólares en todo el mundo.
En tanto, pocos esperan que prosperen los tratados regionales, incluido un acuerdo entre todos los países de la APEC, según Vinod Aggarwal, director del Centro de Estudios de APEC en la Universidad de California-Berkeley. "Es ingenuo creer en un mercado abierto entre China, Japón, Estados Unidos y Corea del Sur antes del 2015", agregó.
Fuente: Empresas News.com
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