|
07-02-2002 |
Comunicado de Prensa de la Cámara de Importadores de la República Argentina
ABASTECIMIENTO EXTERNO HA SIDO DISCRIMINADO ?
No cabe ninguna duda que las medidas anunciadas ayer por el Ministro Remes Lenicov determinarán en gran forma el futuro de las actividades productivas y comerciales del país, y marcarán a fuego la futura interrelación de las mismas con el comercio exterior argentino. Del éxito o fracaso de las decisiones tomadas, entre muchas otras cosas también dependerá el grado de aislamiento o integración que la Argentina tendrá respecto del mundo en los tiempos por venir.
Aunque la letra chica de las disposiciones y reglamentaciones operativas no se conoce todavía (esperamos que esta vez el Banco Central actúe de manera coherente con las pautas fijadas o a fijar por el Ministro de Economía), para que el objetivo ministerial de un país incorporado seriamente a la economía mundial se consiga es necesario partir desde bases justas y sólidas, que nos permitan recuperar a la mayor velocidad posible la credibilidad, confianza, certidumbre y seguridad jurídica tan afectadas en los últimos tiempos.
En materia de abastecimiento externo, nos parece que han quedado algunas definiciones de fondo pendientes:
1) Los anuncios no han indicado el tratamiento a otorgar al stock de deuda, conformado por las operaciones de importación que han tenido principio de ejecución comercial durante la vigencia de las reglas de la Convertibilidad (o sea, aquéllas embarcadas hacia la Argentina hasta el 4 de enero pasado inclusive) y cuyas cancelaciones se encuentran impagas (algunas ya vencidas, y otras por vencer aún). Al haberse pesificado ahora todas las deudas empresarias en dólares tomadas durante la vigencia de la Convertibilidad al tipo de cambio 1 Dólar = 1 Peso, esas deudas comerciales en dólares con el exterior deben necesariamente liquidarse a ese mismo tipo de cambio. De no ser así, se generarían graves quebrantos a las empresas que importaron y utilizaron o están utilizando esos bienes (maquinarias, materias primas e insumos intermedios que emplea la industria, el campo y la s empresas de servicios en más del 75% de los casos) ante situaciones imposibles de revertir retroactivamente, y además se convalidaría una injusta discriminación al permitir a las empresas liquidar de forma diferente deudas nominadas en dólares según sea el país de origen del acreedor, lo que de paso dañaría seriamente la imagen internacional del país y su futuro crédito comercial externo. Para ser gráficos: si el 15 de noviembre pasado una empresa tomó un crédito de 50.000 dólares en un banco local para incrementar capital de trabajo, el mismo se pesifica ahora a la relación 1 a 1; si ese mismo día otra empresa tomó una deuda con un proveedor del exterior que le embarcó maquinarias por 50.000 dólares, debe ahora cancelarla al tipo de cambio flotante ? Indudablemente, el tratamiento debe ser necesariamente igual, por lo cual debe asegurarse la cancelación de ese bien importado embarcado bajo las reglas vigentes en aquel momento a la relación 1 a 1.
2) El flujo de futuras operaciones de importación (en caso de que resolvamos el problema anterior y el abastecimiento no se interrumpa) deberán liquidarse al tipo de cambio flotante que rija al momento de cada vencimiento. Por las lógicas variaciones que dicho tipo de cambio podrá sufrir, las dificultades de costear bienes importados (o de tener certeza en los producidos de exportación) serán grandes. Se hace necesario entonces contar con un mercado de cambios futuro de amplia concurrencia, a fin de que los tipos de cambio futuros sean consistentes y significativos. El seguro de cambio se convierte así en una herramienta fundamental, tal como ocurre en todos los países desarrollados del mundo. Sería entonces preciso que el Estado promueva y apoye la creación de un mercado transparente de futuros de cambio, que se desarrolle con la asistencia técnica de las entidades sectoriales especializadas, para dar mayor certidumbre futura al sistema externo.
3) Los abruptos cambios institucionales vividos en los últimos tiempos, el default del Estado y el no pago de los vencimientos de importaciones que mayoritariamente se han dado en los últimos 60 días, han generado serias dudas en nuestros proveedores internacionales sobre la capacidad futura que Argentina dará a sus empresas para que puedan atender nuevos compromisos comerciales en tiempo y forma. Hasta que esta confianza se recupere, lo cual llevará inexorablemente tiempo, sería imprescindible que el país pueda ofrecer los avales necesarios para garantizar esas operaciones. Nuestra Entidad propondrá en breve al Gobierno un esquema viable y sustentable al respecto, que requerirá su firme apoyo y gestión.
Durante los 60 días que han transcurrido desde que esta crisis hiciera eclosión, los argentinos han podido constatar el importantísimo aporte que los bienes que se importan otorgan a la producción local, al punto que prácticamente no existe actividad productiva local industrial, agropecuaria o de servicios públicos que no utilice insumos importados en la elaboración de los productos que los argentinos consumimos todos los días o exportamos. Las recientes manifestaciones de los mismos productores han sido extremadamente elocuentes en este sentido. De allí la vital importancia de mantener las líneas de abastecimiento y el crédito comercial duramente conseguidos, para apoyar la vuelta del país al camino del crecimiento, la recuperación y mantenimiento del empleo y el bienestar de los argentinos.
Ing. Diego Pérez Santisteban
Presidente
Cámara de Importadores de la República Argentina
4/2/2002
|